martes, 1 de enero de 2013
Cerrando un año y abriendo otro
martes, 16 de octubre de 2012
Grace en mi memoria, sobre todo
domingo, 5 de agosto de 2012
Eligiendo qué película ver...
Hace poco, pensando en ver una película de la cartelera, me preguntaba ¿qué criterios usaba normalmente para ir a ver una película nueva? Como resultado de ello, puse en blanco y negro lo que pongo usualmente en práctica:
miércoles, 25 de julio de 2012
Unas líneas sobre The Amazing Spider-Man de Webb
sábado, 14 de julio de 2012
Señales de humo
martes, 3 de julio de 2012
Un alto para disfrutar de aquello que nos gusta
domingo, 3 de junio de 2012
En algún lugar de un gran país
domingo, 19 de febrero de 2012
Llueve otra vez...

Llueve otra vez detrás de mis frontales
entre oreja y oreja nubes bajas
oscuras como caras
se disfrazan de fieros animales
Una mujer he visto cuatro veces
con los ojos comunes de nosotros
cuatro mil con los otros
con los de padecer horas y meses
Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos
Llueve otra vez
detrás de mis frontales
¡oh! campo sin abrigo
¡oh! calles sin portales
Llueve tan bien que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana
Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca
Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos
Llueve otra vez
detrás de mis frontales
¡oh! campo sin abrigo
¡oh! calles sin portales
Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca
Llueve otra vez
miércoles, 8 de febrero de 2012
La Grandeza de Julio

La Grandeza de Julio
x Carlos Tovar
Julio Granda se hace conocido en el mundo a partir de 1981, cuando con la edad de trece años conquista el título de campeón mundial infantil de ajedrez en Mazatlán, México. Por entonces eran pocos, fuera del círculo de ajedrecistas, los que sabían de él, incluso en su misma patria, Perú, pero, en adelante, resultaría difícil encontrar un peruano que no conozca quién era Granda. Su fama, dentro y fuera de su país, creció con justificada razón merced a su talento para el ajedrez y dominio a nivel sudamericano y, posteriormente, a su consagración entre los cincuenta mejores jugadores del mundo. Llegó a ubicarse en el puesto 25 del ranking de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).
Julio es un caso singular en la historia del ajedrez mundial. Debe muchísimo de lo que ha conseguido en este deporte a su enorme talento y poco o nada a su escasa devoción hacia él. A diferencia del resto de jugadores de élite, Julio nunca ha sido un devoto del ajedrez, ni se ha rendido ante él con apasionamiento. Parece mantener cierta distancia hacia el juego. Su entrega total a él parecería ocurrir sólo durante la partida, en la cual su concentración es total y su deseo de triunfo es desbordante. Pero, una vez acabada la partida, se aleja del juego nuevamente. Su aproximación a este bello juego es como la del amante que llega y, a la mañana siguiente, huye. Entrega lo mejor de sí en cada encuentro pero cuando éste termina sale huyendo, sin que nadie, ni siquiera una diosa como Caissa, sepa cuándo regresará.
El maestro internacional Oscar Quiñones, quien lo entrenó por algún tiempo, acompañándolo a torneos internacionales en los que Julio participaba siendo adolecente, comenta que Granda se entregaba de cuerpo y alma a cada partida, pero que una vez que ésta finalizaba, la partida parecía carecer de importancia para él. No mostraba, por ejemplo, mayor interés en conservar las planillas de sus partidas, las cuales dejaba olvidadas por cualquier lado. La partida que le importaba no era la que se jugó ni la que se iba a jugar, sino aquella que estaba jugando. Naturalmente tal actitud tiene dos grandes desventajas. La primera es que Julio no mostraba interés en estudiar sus partidas pasadas, sino, acaso, buscar soluciones sobre el tablero si se le aparecían posiciones que ya había jugado antes. La segunda es que, al no pensar en la partida de mañana, tampoco se motivaba para prepararse.
¿Por qué todo ese desdén hacia la preparación por parte de Julio? La explicación, aparentemente, está en su experiencia de niño con el ajedrez. Parece que desde pequeño, Julio desarrolló cierto rechazo a tener que prepararse para jugar al ajedrez. Su padre, consciente del enorme talento de su pequeño hijo, lo obligaba a entrenarse mientras sus hermanos iban a jugar al fútbol. La preparación para Julio, entonces, terminó de asociarse, probablemente, a un recuerdo negativo, a cierto grado de privación. Como consecuencia de ello, cuando creció, dio rienda suelta a su forma de enfrentar sus retos deportivos: confiar en su enorme talento.
Nada de lo anterior sería particularmente interesante a no ser que, pese a tener un entrenamiento deficiente, sus resultados no lo son. Julio tiene partidas notables y victorias resonantes las cuales le han ganado un lugar respetable en la palestra internacional. Su fuerza y calidad de juego es todo un misterio en el ajedrez. El mismísimo Bobby Fischer quedó impresionado del juego de Julio cuando Seirawan le mostró la partida que había perdido ante él en el Cuarto Torneo Internacional de Ajedrez “83 Aniversario de Miguel Najdorf” 1993 (ver partida 46). La novena jugada de Granda que implicaba un sorprendente sacrificio de pieza en plena apertura (9. Cxe5), encontrada sin duda por Julio sobre el tablero, dejó encantado a Bobby.
Como aquella partida contra Seirawan, Julio tiene muchas otras de maravillosa factura. Delicioso es uno de sus dos empates contra Anand (Gausdal, 1986), en la que ambos jugadores hacen gala de un preciso juego táctico (ver partida 10). Maravillosa es su partida contra Miles (Zagreb, 1987), en la que maniobra estupendamente con su pareja de alfiles, tal vez su más notable final (ver partida 14). Una obra de arte es, también, su partida contra Kamsky (Holanda, 1996) en la que Julio hace un derroche de su genio, que termina doblegando al americano en tan sólo 29 jugadas (ver partida 68). Uno de los aspectos más sorprendentes de esta victoria es que bate a Gata jugando una apertura que este último debía haber analizado hasta la saciedad cuando se preparaba para su encuentro contra Karpov, celebrado sólo unos pocos meses antes. Notable, también, es su victoria sobre Topalov (Forli, 1988) a quien superó largamente en el juego táctico (ver partida 16). Por otro lado, una muestra de su estilo batallador son sus largas y extenuantes partidas en busca de la victoria contra Lautier (Wijk aan Zee, 1997) y Ponomariov (Festival Ruy López, 2007), a quienes, luego de 88 y 78 movidas, respectivamente, obligó a inclinar sus reyes (ver partidas 74 y 116).
Cuando uno echa una mirada a su ya larga carrera, sabiendo de su escasa preparación, no deja de asombrarse que tenga scores favorables contra varios jugadores de élite como Korchnoi (3-1), Seirawan (2.5-0.5), Short (1-0), Van Wely (4.5-0.5), Nunn (2-0), Kamsky (2-1), Topalov (2-1), Morozevich (2-0), entre otros. Y que tenga score igualados contra Shirov (2.5-2.5), Ponomariov (1-1), Leko (0.5-0.5).
A nivel de competiciones, sus dos más sonadas victorias ocurrieron en Holanda. En 1995, comparte el primer lugar del Donner Inmemorial con Timman, delante de Judit Polgar, Shirov, Halifman, Morozevich, Salov, Piket, entre otros jugadores de élite. El año siguiente, volvió a obtener el primer lugar, compartiéndolo con Ivanchuk, y dejando atrás a jugadores de la talla de Kamsky, Salov, Piket, Timman y Morozevich.
Si Granda, estoy convencido de esto, hubiera nacido en la época de Lasker o Capablanca en la que aún se podía confiar 80% en el talento y 20% en la preparación, en tanto que la teoría ajedrecista era considerablemente menor a la actual, hubiera sido muy probablemente campeón mundial. Naturalmente, esto queda en el campo especulativo por lo que no ahondaré vanamente en argumentaciones. Lo que tenemos, por seguro, es a un genio desapasionado por la preparación, quien prefiere desplegar a mano limpia, a capela, su incomparable comprensión del ajedrez. Pura como un diamante en bruto.
He escuchado a muchos lamentarse de que Julio nunca se haya dedicado de cuerpo y alma al juego; que de otra manera hubiese llegado muchísimo más lejos. Yo creo que es un error pensar así. Julio es como es y así lo queremos y apreciamos. Así nos ha dado felicidad. Es un luchador de batallas presentes. Tal vez puede habernos privado contemplar mayores logros deportivos, pero no de su genio, puro y sin retoques. Menos de su arte. Nos ha permitido disfrutar del ajedrez de una manera sumamente valiosa, al ver toda su genialidad, en partidas que el lector encontrará en este maravilloso libro, desbordada ante un rival muchas veces menos talentoso, pero bien armado hasta los dientes. Y aun así, muchísimas veces, Julio ha sido capaz de vencer y repetir la historia de David frente a Goliat.
Este libro, escrito por James Alvis Tafur, un especialista en ajedrez, gran conocedor de partidas, encuentros, anécdotas y datos rebuscados que conforman el mundo del ajedrez, contiene una excelente selección de las partidas de Julio Granda, con oportunos comentarios y anécdotas incluidas. Este trabajo refleja la dedicación y minuciosidad del autor para revisar, analizar y comentar las partidas de este notable jugador que es Julio Granda. Se trata de una obra largamente esperada que, de seguro, será de lectura obligatoria para la nueva generación de jóvenes en formación ajedrecística, no sólo en Perú, sino en cualquier lugar donde se practique ajedrez. A través de este libro el lector podrá ver, de una manera integral, el juego de uno de los jugadores más talentosos del planeta, y sin duda el más grande ajedrecista que ha surgido en Sudamérica.
domingo, 22 de enero de 2012
Como lágrimas en la lluvia...
Esta escena empieza con Deckard vencido por el replicante Roy Batty. Deckard está a punto de caer al vacío, pero, para su asombro y el del espéctador, es salvado por el replicante, quien sabe que tarde o temprano, así logre escapar de Deckard, será exterminado. Acepta su muerte, pero no quiere más muertes, ni la de Deckard, su enemigo humano. “¿Por qué?”, se pregunta Deckard luego, quizás porque, se responde así mismo, el replicante amaba la VIDA más que nunca antes, y eso implica amar no sólo su vida, sino la de todos. Antes de morir, el replicante solo expresa su lamento, la de una “especie” a punto desaparecer, y dice sobre sus recuerdos, “todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia” (All those moments will be lost in time, like tears in rain).
Definitivamente el buen cine puede hacer poesía…
viernes, 6 de enero de 2012
El hombrecillo que amaba a su rebaño
miércoles, 4 de enero de 2012
Varios "quisiera", pero sólo uno al final...
(Tira de Liniers) En 2012 terminaré los cursos de la red. Los dos primeros años se fueron volando. Recuerdo bien aquel mediodía del 2009 que salía del culto de Camino y un buen hombre se me acercó y me invitó a tomar el curso de la red. Totalmente descreído acepté a tomarlo y ahora, en perspectiva, veo que fue una bendición. Hasta entonces iba sólo una vez por mes a Camino porque me congregaba en otra iglesia. El curso de la red me terminó jalando a Camino. Fue un punto de inflexión en mi vida. Otro más. Este 2012, también, empezaré la segunda mitad del Seminario. Me entusiasma poder decir, hoy ya en el 2012, “el próximo año termino el Seminario”, y entrar en cuenta regresiva.
¿Y qué (más) quisiera hacer este 2012, así, sin pensar en un orden especial? Mil cosas, desde luego, pero se me viene a la mente que quisiera caminar más. Amo caminar, solo o en compañía. Encuentro que es un buen momento para reflexionar. Muchas de las decisiones que he tomado en mi vida han venido a mi mente en momentos que he estado caminando. Me encanta sentir la libertad de trasportarme por mis medios, sin depender de ningún tipo de vehículo para hacerlo. Me gusta estar entre tierra y cielo, no entre el asiento de un auto y un techo… Quisiera leer más, empezando por varios libros que por ahora reposan tranquilamente en mi biblioteca, y, desde luego, todo el cúmulo de historietas de buen calibre que he comprado en los últimos 3 años y no he podido leer aún (ahí descansan nuevas cosas de Giménez, David B, Spiegelman, Satrapi, etc). Tengo, también, un par de novelas que dejé a medias y quisiera terminar… Quisiera, también, volver a jugar al ajedrez. Jugar, si no como antes, al menos con parte del entusiasmo que alguna vez tuve... Quisiera volver a ir al cine religiosamente. Ver todo aquello que me he perdido en los últimos años por falta de tiempo y cartelera (¡qué mala es la cartelera de Lima!, cuando hay tiempo no hay buenas películas, y cuando las hay, no hay tiempo)… Quisiera dibujar y empezar, al fin, un curso de dibujo, que he postergado por años tan largos, prácticamente desde que me volví en un coleccionista de historietas… Quisiera dormir más, tomar siestas más a menudo, hundirme religiosamente en una buena siesta cada sábado y domingo. Me están haciendo tanto bien últimamente… Quisiera, asimismo, darme el tiempo para escribir, que es un hábito que hago regularmente desde por lo menos hace 7 años, cuando descubrí que, aunque carecía de la habilidad para hacerlo, me gustaba sobremanera (quizás la razón de este pos muy largo) porque me ayuda a ordenar mis ideas, a expresar y visualizar mejor las cosas que llaman mi atención.
Todos estos quisieras son algunas cosas que deseo hacer, pero no son, definitivamente, las más importantes que espero en mi vida este año, sino aquellas sobre las que tengo cierto control. Digo esto porque las cosas más importantes en nuestras vidas escapan, irónicamente, al control de nuestras manos. Si pensamos en los hechos más trascendentes de nuestras vidas, como quiénes son nuestros padres, dónde nacemos, cuándo nacemos, cuándo morimos, quiénes son nuestros hermanos, vemos que tenemos tanto control de ellos como de la rotación de la Tierra. Cuando pienso en mi vida veo, asimismo, que las circunstancias que rodearon la mayor parte de los sucesos más importantes de ella han surgido de aspectos totalmente fuera de mi control. Tenemos mucho menos control sobre varios aspectos de nuestras vidas del que solemos presumir. Así, compruebo lo cierto que es de que no hay de qué afanarse. Lo único que podemos hacer es estar preparados para tomar decisiones acertadas en los momentos clave de nuestras vidas, en medio de esas circunstancias. El Señor hace todo lo demás.
Imagino que cualquier lector que precie su tiempo ya hace líneas atrás dejó de leer, pero continuo, con un deseo final. No sé qué ilusiones o desilusiones me deparará el 2012, no sé qué nuevas personas conoceré o quiénes de la gente que ahora forma parte de mi entorno queden atrás, como ha pasado antes y suele pasar en la vida de todos, pero espero todo con la misma actitud que he tendido en mis últimos años, sabiendo que, en medio de todo, el Señor está a mi lado. Aun cuando durante mucho tiempo hice todo por ignorarlo, Jesús me ha acompañado, a través de las palabras de mis hermanas, especialmente, desde que a los 14 años leí los evangelios. Entonces quedé seducido por aquél personaje de una lucidez intelectual que dejaba sin respuesta a sus interlocutores y poseía una sencillez de corazón extrema. Jesús fue la primera persona que supe que no discriminaba a nadie, a ningún nivel, y amaba a quienes se suponía debía guardar rencor. Un personaje lleno de amor, inteligencia y carácter. Alguien definitivamente único. Ahora, cada vez que me afano o preocupo por algo, pensar en Él me trae una paz que sobrepasa todo entendimiento (!). Pienso que ninguno de mis quisieras tienen la más mínima importancia si Él está ausente. Así, pensando seriamente, el único quisiera con el que me quedaría, no es uno para este 2012, sino para el último día de mi vida, aquel con el que podré mirar todo lo que habrá sido mi vida hasta entonces y poder decir lo mismo que dijo Pablo en una de sus cartas “he peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe”. Sé que no es poca cosa. Lo es todo y por eso lo anhelo de todo corazón.
Si yo te dejo
Si yo te dejo
sábado, 10 de diciembre de 2011
El Génesis, por Soda Stereo
Todo contigo
viernes, 14 de octubre de 2011
Hace exactamente cuatro años
Worthy is The Lamb
viernes, 23 de septiembre de 2011
Fischer versus Botvinnik: el video histórico de Varna
Desde que leí el primer libro sobre Bobby Fischer, allá a mediados de los 80s, he escuchado, una y mil veces, la anécdota del enfrentamiento ajedrecístico entre Miguel Botvinnik, por entonces campeón mundial, y Bobby Fischer, campeón americano, en la Olimpiada de Varna (1962). Es imposible concebir una biografía sobre Bobby sin mencionar dicho enfrentamiento. Está, por ejemplo, en todas las notables obras sobre su carrera ajedrecística, pasando por “Bobby Fischer su vida y sus partidas” de Pablo Morán, “Bobby Fischer” de Bjelica, “Bobby Fischer rediscovered” de Soltis, hasta “Mis grandes predecesores: Fischer” de Kasparov, y, desde luego, en el propio libro de Bobby “Mis 60 memorables partidas”.
Se sabe que Bobby jugando con negras ante Botvinnik obtuvo sobre el tablero una posición ganadora, tras refutar sobre la marcha una intensa línea preparada de antemano por Botvinnik. El juego, sin embargo, fue aplazado hasta el día siguiente y durante el aplazamiento el equipo ruso, Efim Geller específicamente, encontró una línea salvadora para el campeón mundial. Cuando el juego se reanudó, Bobby Fischer, que siempre jugaba en solitario, entró en la línea prevista por el equipo soviético y dejó escapar la victoria. Innumerables análisis se hicieron desde entonces, pasando por los análisis del propio Fischer hasta, para darnos cuenta de la importancia de la partida, del mismísimo Kasparov. Todo eso es muy conocido, y también lo es que tras dejar escapar la victoria, Fischer, entonces de 19 años, se puso pálido y al culminar la partida se sintió completamente descorazonado. ¡Había empatado contra el campeón del mundo, pero eso era una derrota para él! Imaginé mil veces cuál sería el semblante de Bobby Fischer al terminar esa partida, pero todo quedó en el campo de la imaginación porque no tenía ningún registro visual al respecto… Hasta hace poco que encontré el siguiente video en el internet que fue subido hace unos cuatro meses. ¡Veámoslo!
viernes, 9 de septiembre de 2011
La Roca que lo cambia todo
Por un lado, las prioridades pueden cambiar porque cambia nuestra meta y/o visión (la gente puede carecer de visiones –no recomendable-, pero aun así tener una meta en la vida). Dado que las prioridades se acomodan o alinean a nuestras metas en la vida, un cambio en nuestros objetivos resulta en un cambio de prioridades. Por otro lado, no todo cambio de prioridades significa un cambio de metas. La meta puede permanecer igual y, sin embargo, podemos vernos obligados a cambiar nuestras prioridades en la vida. Esto puede ocurrir cuando sucede un cambio de circunstancias en nuestra vida que nos fuerza a cambiar nuestras prioridades, precisamente para asegurar que podamos alcanzar la meta que perseguimos en la vida (esta forma de interpretar las prioridades es equivalerlas a emprender un conjunto de medios para alcanzar un fin). En este sentido vemos cómo un cambio de las circunstancias, y no sólo un cambio de la meta y/o la visión, implica un cambio de prioridades. Si un barco que prosigue un rumbo a un determinado lugar (meta) se enfrenta a un mar calmo (circunstancia), su estrategia será avanzar lo más rápido posible (prioridad). O si el mar está violento (circunstancia), su decisión probablemente sería la de avanzar lentamente y cuidar de no naufragar (prioridad), mientras el lugar permanece siendo el mismo (meta).
Respecto a lo expuesto antes, cabe mencionar, sin embargo, que podemos esperar que se produzca un mayor cambio de prioridades cuando ocurre un cambio de meta y/o visión que cuando se produce un cambio de circunstancias, dado que la meta y/o visión de cada persona constituye en el norte que orienta su vida. Asimismo, la carencia de metas claras hace que la persona no tenga prioridades claramente establecidas en su vida. Por tanto, las acciones de su vida seguirán como un barco sin rumbo, dejado a la suerte del oleaje.
Ahora vamos lo central. El líder requiere de metas y de una visión claras que le permitan ordenar sus prioridades en la vida. Cuando no hay metas claras, las prioridades existen, pero son ambiguas, difusas y cambiantes. Un líder ministerial requiere, como cualquier líder, contar con una meta y una visión claras que le permitan ordenar sus prioridades, reordenarlas según las circunstancias, a fin de asegurar que pueda obtener lo deseado. Ahora bien, cuando conocemos a Jesús ocurren dos cosas: un cambio de nuestra visión y un cambio de nuestras prioridades (ahora alineadas a nuestra nueva visión). El resultado, entonces, debe ser visible hacia nosotros (nuestro interior) y hacia el resto (mundo exterior).
El cambio de visión que se produce cuando conocemos a Cristo, a diferencia de lo que hemos hablado antes, es, o debiera ser, permanente. Él termina siendo la roca sólida en medio de un mar turbulento a la que queremos llegar y que sabemos que nunca se moverá. Este efecto trae una enorme seguridad en nuestras vidas y reordena nuestras prioridades de manera sorprendente. Todo lo demás queda alineado a Él. Luego pueden haber cambios de circunstancias que nos obliguen a cambiar nuestras prioridades, pero seguro ningún cambio tan radical como cuando lo conocemos. Pueden cambiar las circunstancias y prioridades, pero no la meta.
Siguiendo con ejemplo del Barco (nosotros), Jesús viene a ser la roca sólida en medio de un mar agitado, que produce un cambio en nuestras vidas mayor al que cualquier otra cosa podría producir, dado que, como muchos de nosotros hemos experimentado en nuestras vidas, aparece en el mar de nuestras vidas cuando ni siquiera lo teníamos en el mapa o cartografía de nuestro mar. Nos sorprende como un iceberg en pleno mar, pero no para hacernos naufragar (como sucede con los icebergs) sino para a asegurarnos un refugio por siempre.
31 de agosto de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Reina Ester
lunes, 1 de agosto de 2011
Mi corazón se abre paso...
Las líneas anteriores corresponden a la letra de "Mi corazón se abre paso", canción de Daniel F que me gusta especialmente por su tono optimista, alegre y renovado.... y, por partes, danzable. Definitivamente me gusta la prosa de Daniel en esta canción, en la cual, si bien estuvo incluida en el Zafiro de las Galas (2007), recién he reparado con atención.
"Mi corazón se abre paso"
martes, 26 de julio de 2011
La duda de Juan el Bautista
El evangelio de Lucas muestra un pasaje controversial en el ministerio de Juan el Bautista (Lucas 7:18-27). Éste manda a sus discípulos a preguntarle a Jesús si era él quien habría de venir o deberían esperar a otro. La hipótesis comúnmente aceptada sobre este pasaje es que Juan tuvo un momento de duda sobre la identidad mesiánica de Jesús (llamémosla hipótesis de la duda de Juan), sin embargo, existe otra hipótesis que niega la duda de Juan y señala que la intención de Juan era, más bien, que sus discípulos, no él, se convenzan de que Jesús era el Mesías y, así, pasaran bajo la autoridad de Jesús, en tanto Juan era consciente de que el fin de su ministerio estaba cerca (llamémosla hipótesis del traspaso de discípulos). Aunque esta segunda hipótesis no carece de lógica, hay razones para creer que la hipótesis de la duda de Juan es más consistente con lo narrado en el pasaje. Cabe indicar, además, que el traspaso de autoridad tampoco es un escenario necesariamente contrapuesto a la hipótesis de que Juan el Bautista habría dudado, como erróneamente infieren quienes sustentan la segunda hipótesis. A continuación se expondré brevemente las razones que sustentan estas afirmaciones.
En primer lugar hay que considerar el contexto en que trascurrieron los hechos narrados en el referido pasaje de Lucas. Juan el Bautista se encontraba preso e impedido de ejercer su ministerio y consciente, con toda seguridad, de que los últimos días de su ministerio estaban cerca. El desaliento debía haber cundido entre los discípulos de Juan el Bautista, no sólo viendo a su líder preso, sino que enfrentaban la impaciencia de no ver la obra del mesías.
El pasaje de Lucas no dice nada sobre el ánimo de Juan el Bautista, pero es perfectamente posible suponer que, estando preso y no viendo aún la obra mesiánica de Jesús, debía sentirse desalentado e impaciente, y que, por lo tanto, necesitaba alguna confirmación al respecto. Existen, sin embargo, algunas objeciones a esta posibilidad. ¿Cómo es posible que un profeta de la talla de Juan el Bautista, el mayor de los profetas, según el propio Jesús, haya visto flaquear su fe? ¿Cómo es posible que aquél que en un momento anunciaba el camino de Jesús como el Mesías y lo bautizara en las aguas del río Jordán, escuchando la voz del Padre decir «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!» (Mateo 17:5), podía ahora dudar de la identidad de Jesús?
La respuesta a ambas preguntas es que no existe ningún pasaje o historia que indique que los grandes hombres de la Biblia estén exentos de caer, bajo ciertas circunstancias, en la duda. Los apóstoles, por ejemplo, para referirnos al entorno más cercano de Jesús, tras haber andado tres años con Jesús, viéndolo resucitar muertos, sanar enfermos, multiplicar los peces, fueron presa del temor y la duda la noche que apresaron a Jesús. Todos, sin excepción, lo abandonaron. Si bien podemos alegar que Pablo, aun estando encarcelado y habiendo sido torturado, tuvo una fe férrea en Jesús, esta conducta demuestra sólo que se puede tener una fe inquebrantable, mas no demuestra, al menos no se puede inferir lógicamente ello, que todos sin excepción y en cualquier circunstancia puedan mostrar esa fe. Además, cabe indicar que el hecho de que Juan haya sido el más grande profeta no lo blinda de la posibilidad de, llegado determinado momento y circunstancia, enfrente dudas porque no existe, necesariamente, una relación proporcional entre el don de fe y el de profecía. En otras palabras, Juan puede haber sido el más grande profeta, pero ello no lo convierte en el hombre con más fe entre todos.
Si, por el contrario, se asumiera que Juan el Bautista no habría dudado y su única intención al mandar a sus discípulos a preguntarle a Jesús si él era el Mesías habría sido que sus discípulos se convenzan que Jesús lo era, Juan no hubiera necesitado saber cuál sería la respuesta de Jesús. Sin embargo, según el pasaje de Lucas se puede deducir que sí necesitó saberlo porque el Señor Jesús mandó a los discípulos de Juan que vayan y le cuenten a éste de todos los milagros que iba haciendo (Lucas 7:22). Jesús siempre fue consciente y tuvo en cuenta la necesidad de las personas. Con esa sensibilidad identificó la necesidad de Juan de que le confirme que él, Jesús, era el mesías. La necesidad no era sólo de los discípulos de Juan sino de Juan mismo. Hay una frase bastante significativa de parte de Jesús con respecto a todo este pasaje, en la que dice «dichoso el que no tropieza por causa mía» (Lucas 7:23). Esta frase bien podría aludir al hecho de que Juan tuvo un tropiezo en su fe en el Señor. Jesús era consciente de la desazón que podría significar perder la fe en él y dijo esta frase con el amor que lo caracterizaba.
Ahora bien, aun cuando, como he expuesto, es muy probable que, en el pasaje en discusión, Juan sí haya dudado del mesianismo de Jesús, bajo el contexto de presión y desaliento de la proximidad de la muerte y ante no saber de lo que Jesús venía haciendo, es también perfectamente probable que su intención haya sido también la de, condicionada a la respuesta de Jesús, traspasar sus discípulos al Mesías, en tanto Juan era consciente que pronto moriría. Esta preocupación es perfectamente consistente con el hecho de que un maestro, y especialmente uno de la talla de Juan el Bautista, se preocupase de la suerte que podrían correr sus discípulos cuando él ya no pueda estar al lado de ellos.
En conclusión, existen razones suficientes para pensar que Juan, debido a un momento de desaliento y pesar, necesitó una reafirmación de su fe en que Jesús era el mesías, pero, al mismo tiempo, el pasaje sirvió para transferir la autoridad de Juan sobre sus discípulos a Jesús.
viernes, 15 de julio de 2011
Simplemente Daniel F..., aunque cante a dúo
jueves, 16 de junio de 2011
Miradas Minúsculas
Miradas Minúsculas
miércoles, 8 de junio de 2011
Keller sobre el Éxodo, la Salvación y Cristo
miércoles, 1 de junio de 2011
Daniel F y sus razones para no votar por Keiko
miércoles, 2 de marzo de 2011
El tinte de tus ojos
"El tinte de tus ojos"
martes, 25 de enero de 2011
Cuando se pierde el espíritu de una canción
He escuchado canciones de los Beatles en bossa interpretados por Rita Lee y la verdad que el resultado ha sido muy bueno. La melodía y letra de varias de las canciones de los Beatles quedaron muy bien bajo la suavidad de la música bossa. Sin embargo, la versión de “Boys don´t cry” de Jamie Lancaster resulta realmente penosa porque pierde todo el espíritu de la canción, que tiene como parte esencial una mezcla (difícil de explicar) de sentimientos de tristeza, lamento y resignación medio contenidos que va a la par de su letra ("So I try to laugh about it / Cover it all up with lies / I try to laugh about it / Hiding the tears in my eyes / Because boys don't cry") feeling del que, precisamente, carece por completo la versión bossa de esta joya musical, que en la voz y entonación de Robert Smith, el líder de The Cure, queda perfecta.
El resultado de escuchar “Boys don't cry” en una versión bossa tan lamentable (que a muchos, sin embargo, entiendo fascina) fue una enorme ganas de llegar a casa y escuchar la voz inigualable de Robert Smith interpretando las versiones clásica y acústica de esta bella canción. Lo bueno, de paso, fue que buscando en la web encontré una versión más de The Cure: la versión desenchufada que esta banda interpretó para MTV en 1991, que es justamente la que posteo ahora. Una forma de borrar de mis oídos el mal gusto de la versión bossa...
"Boys don´t cry" desenchufado
sábado, 15 de enero de 2011
El sueño stereo de Cerati
He admirado a los Soda Stereo y a Cerati desde su Nada Personal (1985). Con sus posteriores discos -“Signos” (1986), “Doble Vida” (1988), “Canción Animal” (1990), etc.- se convirtieron en mi grupo favorito; no sólo sudamericano, no sólo por esta parte del mundo, sino a nivel mundial (hace un par de años hice un relato con los títulos de todas sus canciones desde el “Nada Personal” en adelante, que aunque, como algunos me dijeron, es medio cursi, lo comparto). Separado, aunque suene atrevido decirlo, sólo por el idioma de The Cure, U2, The Police, por mencionar a algunos grupos legendarios.
Hace unos pocos años, redescubriendo a Soda quedé maravillado por lo bueno que fue el último de sus discos con canciones originales “Sueño Stereo” (1995). “Disco eterno”, “Ángel eléctrico” y “Paseando por Roma” son para ser escuchadas en absoluto silencio y en plena oscuridad. Lo mismo se puede decir de varias de sus canciones como solista, de sus, por ejemplo, “Bocanada” (1999) y “Siempre es hoy” (2002).
La noticia de su estado de coma, como a muchos, me entristeció. Algunos excesos de su estilo de vida, como el fumar o medicarse desmedidamente, lo llevaron a ese estado. Imagino que Cerati, quien unos meses antes de lo que le pasó dijo “no tengo para nada la vida resuelta”, jamás, sin embargo, esperaba verse en una situación como ésta y vivía pensando en todo menos en la muerte, como hace todo el mundo.
Es como si tratáramos de obviar lo evidente. Casi nadie piensa en la muerte pese a ser algo que con absoluta seguridad enfrentaremos. Vivimos la vida como si la tuviéramos asegurada. Me pregunto qué haríamos si nos dijeran que nos queda sólo una semana de vida ¿dejaríamos pasar el tiempo sin estar con las personas que amamos y decirles cuánto lo hacemos? ¿Nos aferraríamos a lo material por sobre lo espiritual? ¿Relativizaríamos la justicia en lugar de buscar lo justo en cada cosa que hacemos, empezando por nosotros mismos? ¿Evitaríamos pensar en qué nos espera después de esta vida? Y, especialmente, ¿buscaríamos a Dios? ¿Dejaríamos de pensar que no importa si Dios existe o no, si nos ama o no, si nos juzga o no, aun cuando una respuesta afirmativa a todas esas preguntas sería lo más importante y realmente lo único trascendente en nuestras vidas?
Pensando en todo lo anterior, me pregunto ¿qué haría Cerati si, por milagro, se levantase completamente sano? ¿Sería el mismo de antes o su actitud ante la vida cambiaría? No lo sabemos. Mientras, queda esperar que Cerati despierte de ese sueño en el que ha quedado sumergido, y que, como dice el nombre de su última gira grupal, lo veamos volver.
En tanto, tenemos su música. Posteo una de sus canciones de Soda no tan sonada en Perú, pero que es una delicia escuchar: “Disco eterno” del álbum “Sueño Stereo”.
martes, 4 de enero de 2011
Gracias Daniel
Sus canciones me acompañaron gran parte de estos últimos 8 años y, aunque hasta hace algún tiempo su filosofía medio contestataria y estilo deslenguado me sedujeron y ahora ya no, guardo por Daniel F una enorme gratitud, por todos los buenos momentos que pasé escuchando su música, por su genio musical. Por ser, más allá de sus matices y su estilo desbocado, un músico auténtico.
He hablado brevemente con Daniel F durante dos sus conciertos y una tercera y última vez, en una conversación más extendida, en diciembre de 2009, durante la Feria del Libro Ricardo Palma, que en ese año se llevó a cabo en el local del Museo de la Nación. En una de mis idas a la feria yo pasaba por el puesto de la editorial que había editado su reciente libro "Manuskritos desde una Calle Vedada" y ahí, frente a dicho puesto, estaba Daniel F para la firma de su libro. Como él había llegado muy temprano tuve tiempo para acercarme y conversarle.
Daniel estaba muy contento y orgulloso por su libro. Fue muy amable de tomarse el tiempo de hablar con un desconocido como yo, a quien seguro ni recordaba de las veces anteriores que le hablé. Revisando conjuntamente su libro, me mostró varias ilustraciones que él mismo había diseñado con la computadora (por ejemplo el de la pág. 102). Estaba muy agradecido de que su libro se estaba vendiendo muy bien. De hecho fue el segundo libro más vendido de la feria, después de El Cuy de Juan Acevedo.
Me despedí agradeciéndole por sus canciones, porque que me habían acompañado desde el 2002 y que, aún ahora alejado de su particular forma de expresarse, sé valorar y querer. Como alguien dijo por ahí, yo también puedo decir que varias de sus canciones están en el soundtrack de mi vida.
El Naufragio de los Océanos
El espejismo de los sentenciados
El Misterio de las astillas
Me quedo
(Ilustración del Corto Maltés dibujado por Hugo Pratt)Me quedo con las clases de la RED y con aquella noche en casa de Ma, donde pude conocer un poco más de cada uno de mis compañeros y aprender de ellos. Me quedo con las clases por las noches del Seminario, que tanto he disfrutado, donde seguiré, si el Señor quiere, tres años más de mi vida, hasta terminar. Me quedo con todo lo aprendido en clase, con los tiempos de alabanza. Me quedo con una foto. Me quedo con esas conversaciones y comidas con Ju, tras las clases. Me quedo con su amistad. Me quedo con aquellos dos domingos de visitas a los presos al Luri, con el ejemplo de aquellos héroes de fe que integran el ministerio de cárceles de Camino, quienes hacen horas de cola para visitar presos, personas a quienes nunca antes conocieron, movidos sólo por el amor de Cristo. Me quedo con los jueves de santa cena y domingos de culto de Camino, donde he aprendido tanto, mucho más de lo que, por ahora, soy capaz de dar.
Me quedo con todas las horas que pasé con mi madre, hermanas y hermanos, y con mis pequeños sobrinos y sobrinas. Me quedo con esos abracitos de mi sobrinita Gr, quien me ha dicho muchas veces “tío, te quiero”. Me quedo con las sonrisas de todos mis sobrinos, con el gusto de verlos crecer.
Me quedo con mi afán casi infantil de ir, invitado o aceptado por mi amigo Ja (gran dibujante de historietas y de humor gráfico) a almorzar en Barranco con Giménez, autor de Paracuellos y uno de mis dos grandes ídolos del cómic mundial, con un grupo de personas que terminó siendo tan pequeño como que sólo éramos Giménez, su novia, un funcionario del CCE, mi amigo Ja y yo. Me quedo con la graciosa sensación de haberme sentido medio “groupie” porque parecía que lo único que me importaba era estar allá, almorzando con Giménez, aun cuando apenas pude charlar con él debido a la estruendosa música del lugar. Me quedo, desde luego también, con la cena en el Patagonia con Giménez y con un pequeño y privilegiado grupo de amigos del Colectivo con quienes, entonces sí, pude disfrutar de la conversación de Giménez.
Me quedo con aquel paseo en el atardecer por Paris en bicicleta y con aquella noche con Ju y Ve yendo a cenar al barrio de Montmartre. Me quedo con mi excursión en solitario por Sacré-Coeur y con aquellas tres horas que pasé en la librería de Comics BD SPIRIT, en Montmartre, viendo y comprando historietas. Me quedo con aquella tarde con Ju en la que nos sentamos en una cafetería, en un exclusivo barrio de París, a contemplar la gente pasar, tal como, según mi amigo, suelen hacer los parisinos. Me quedo, cómo no, con el paseo por Barcelona con Me y Ch (amigo peruano que por esas casualidades de la vida estaba de viaje por allá) y su hermana; con esa subida y descenso al Montjuic acompañado de un bello atardecer. Me quedo con aquella noche de cine solo en Madrid y la incursión en la sección de historietas de Fnac (en la que completé mi colección de “Barrio” de Giménez).
Me quedo con aquella noche en Santo Domingo jugando, de pronto e inesperadamente como antaño, con esas mismas ganas de antes, ajedrez rápido contra una decena de fanáticos dominicanos. Me quedo con el gusto, un poco travieso, de responderles “no, en mi país no soy nada en el ajedrez”, ante la pregunta que me hicieran “¿es usted maestro de ajedrez en Perú?” luego de que les ganara varias partidas con relativa facilidad.
Me quedo con los reencuentros, los cuatro, con las calles de DC, ciudad donde si no dejé ningún recuerdo fue porque todos los llevé conmigo, dentro de mi corazón y mi memoria, incluso el tiempo de los intentos, en los que dejé gran parte de mí. Me quedo con la dicha de estar en el último culto de Grace en su ahora antiguo local y la suerte de estar en el primer culto de su nuevo local en Virginia. Me quedo con el saludo del Ps Jo y su gentil frase “We love you too, Carlos” y el saludo del Ps De, quien, con una amplia sonrisa, al verme llegar a Grace en mi primer viaje simplemente me dijo “Hi, Carlos, nice to see you man”, como si me hubiera visto hace muy poco, lo que me hizo dar cuenta que, en realidad, nunca he salido de Grace. Me quedo con la sensación de que esté en DC o en Lima, en Grace o en Camino, me siento en casa gracias al Señor Jesús, quien es, finalmente, quien ha estado en todos mis “me quedo” del 2010 y está en todo lo que espero para el 2011.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Gracias Señor, gracias hermanos
Al poco tiempo de abrir la versión blog de NdE, en octubre de 2007 para ser más preciso, asistí por primera vez a Grace, una iglesia cristiana en Washington DC (aunque, en realidad, Grace estaba en el estado de Virginia, pero dentro del perímetro del metro de DC). Entonces, por la situación personal que estaba atravesando, yo estaba más abierto a escuchar lo que iría a predicar el pastor de turno de la iglesia a la que asistía Al, un por entonces reciente, y ahora entrañable, amigo. La verdad, sin embargo, no esperaba escuchar una prédica con tanto contenido, con tanta sabiduría y humildad que quedé impactado (a los 13 o 14 años había asistido a una iglesia cristiana de mi barrio, pero, al cabo de unos meses dejé de hacerlo y desde entonces sólo de vez en vez escuchaba la palabra, cuando mis dos hermanas, So y Si, la compartían conmigo, en su intento, de cerca de dos décadas, de acercarme a Jesús).
La prédica de aquella mañana de domingo en Grace era sobre relaciones y toda ella, absolutamente toda, tenía base bíblica. La prédica no me dejó la extraña sensación que temía de que, una vez terminado el culto, nada de lo que había escuchado se parecía a la vida real. Por el contrario, encontré un mensaje sustancial, relevante, que me servía tras haber cruzado las puertas de la iglesia. Y quise más de aquel pasto fresco que el Ps Jo, ése era el nombre del pastor líder de Grace, dio aquella mañana a las personas presentes. Y volví. Y volví otra vez más. Desde entonces, no exento de indecisiones o compromisos a medias, acepté que necesitaba de Jesús en mi vida y decidí quedarme en Grace y conocer más de Dios. Persistí.
Unos 9 meses después, y luego de vivir cinco años en los Estados Unidos, volví al Perú y pasé por una pequeña iglesia que me dio lo que en ese momento necesitaba para avanzar: aliento y, sobre todo, sana doctrina. Un año después, primero por sugerencia de Al, mi entrañable amigo cristiano de DC, quien, gracias a Dios, había sido enviado de regreso a Lima, empecé a ir Camino, una iglesia tan relevante como Grace y liderada por el Ps Ro, a quien he llegado a querer y admirar tanto como al Ps Jo. Camino era justo lo que necesitaba para avanzar y el Señor, a través de mis amigos, me había llevado ahí.
El último año en Camino ha sido para mí de mayor fruto en mi vida, porque empecé a vivir mi vida cristiana día a día, no sólo esperando el culto de fin de semana. Empecé a vivir y buscar cada día al Señor y ya no a tratar de hacer las cosas a mi modo (increíblemente, en menor medida que antes, pero persistía en ello) sino al Suyo (en este punto, seguro, algunos lectores no cristianos se estarán preguntando ¿cómo puedo saber cuál es el modo de Dios?, a lo que sólo puedo responder que se puede, si los buscas).
Durante todo este tiempo he recibido del Señor lo que necesitaba y en el momento más oportuno. El señor ha sido fiel conmigo (¡siempre lo es!) aun cuando durante los dos primeros años, pese a estar convencido y fascinado de todo el evangelio, anduve zigzagueando, con avances y retrocesos, en mi vida cristiana. Ahora miro atrás y veo que he experimentado muchos cambios, tal vez no tan evidentes para muchos, pero sí para mí porque son cosas que llevaba conmigo: pienso y siento distinto de lo pensaba o sentía antes, y mis mayores sueños, anhelos y afanes son ahora otros. Toda mi forma de ver el mundo ha dado un giro sin retorno. En realidad he vuelto a donde pertenecía (Lucas 19:10 y Juan 10:27).
Desde adolescente solía tener héroes en las ciencias, las artes y los deportes, hombres a quienes admiraba con evidente devoción, por su inteligencia y talento para hacer lo que hacían, de la manera que sólo ellos sabían hacerlo (Bobby Fischer, E. A. Poe, Hugo Pratt, Carlos Giménez, Cerati, Woody Allen, Kubrick, etc., etc., etc.). Ahora ninguno de estos héroes significa mucho para mí, siendo mis héroes, más bien, hombres de carne y hueso, pastores y maestros de las tres iglesias a las que he ido, personas con una enorme capacidad de servicio, que son héroes porque buscan hacer la voluntad de Dios, poniendo la suya a lado. Y a través de ellos he aprendido cosas de mucho más valía que aquellas que mis profesores del bachillerato o maestrías me pudieron enseñar. O de lo que yo, autodidactamente, aprendí de los libros. No he hecho mejor inversión de tiempo en mi vida para aprender que sentarme a escuchar al Ps Jo o De de Grace o al Ps Ro de Camino predicar, por mencionar sólo a personas a las que especialmente admiro y respeto, y no sólo porque haya sabiduría en ellos (que la hay, porque usan la sabiduría de Dios) sino porque tienen vocación de servir y predicar la palabra de Dios, renunciando incluso a su comodidad. Personas generosas. A ellos, y también al Ps Be de mi pequeña segunda iglesia, mis héroes de fe, les tengo enorme gratitud y por eso este post de agradecimiento, aunque no lleguen a leerlo.
Gracias, también, a mis maestros y pastores del Seminario; al Ps Da, por su inteligencia y claridad (y buen sentido del humor); al Ps He, por su unción y sencillez; al Ps Os, por su ecuanimidad y paciencia; al Ps Pe, por ser un soldado de Dios y por tener esa pasión contagiante; y al Ps Pa, por su trato directo y franqueza. Y al Ps Jo, por todo su esfuerzo para que el Seminario sea lo bueno que es. También, a mis entrañables maestros de la RED, Wi, Pe y Gi. Hombres de distintas formaciones en la vida, pero todos héroes de fe, humildes. A Ca, quien sin conocerme me convenció de ir a la RED; a quien, no lo dudo, Dios puso en mi camino aquel día que apuradamente salía de Camino rumbo a mi casa.
También, cómo no, a mis amigos y hermanos en Cristo que el Señor me ha regalado este año. A Ju, quien de la noche a la mañana se ha convertido en uno de mis mejores amigos, mi hermano en la fe, mi entrañable gordo de buen corazón, que me ha compartido tanto, quien me honra por llamarme amigo, quien quiere lo mejor para mí y quien tiene un gran sentido del humor que muchos desconocen. Y ahora, más recientemente a Ma y Lu, dos hombres de Dios cuya actitud y testimonio admiro y aprecio, y a través de quienes he visto el amor de Cristo hacia los demás y hacia mí. A todos ustedes gracias. Tengo mucho que aprender de ustedes. Y gracias también a mis compañeras y compañeros de Camino, del Seminario, de la RED o de los días de culto, porque, aunque no lo sepan, he aprendido mucho de ustedes. Y, especialmente, gracias a ti, porque tengo claramente en mi memoria tu imagen adorando al Señor durante las alabanzas; porque, sumado a las demás virtudes que en ti veo, se trasluce tu amor a Él por sobre cualquier otra cosa.
Y gracias, por sobre todo, a ti Señor, por este año que pasó, un año que no olvidaré, y por los que seguirán, en los que quiero que tú, en todo momento, seas lo primero en mi vida y estés presente en cada detalle de ella, desde el más simple hasta el más complejo. En mis pensamientos, en mis gustos, en mis decisiones y en mis actos. Mi anhelo es ser completamente dependiente de ti, completamente libre contigo.
sábado, 11 de diciembre de 2010
El peor de los inventos

No hay peor ni más inútil, insufrible, incómodo e innecesario invento humano que la corbata. Si tuviera que elegir un año para eliminarlo de la historia de la humanidad ése sería el año 1660, cuando, supuestamente, los soldados croatas empezaron a usarla y que, por esas cosas sólo explicables por la moda, su uso se hizo popular gracias a los franchutes (cuándo no). No me extraña que el ejército croata de entonces haya fracasado en su intento de independizarse de Austria. Los líderes croatas fueron ejecutados (imagino que estrangulados con su invento) y sus tierras dadas a nobles extranjeros. Digo, si alguien es capaz de usar voluntariamente semejante invento, no creo que tenga la más mínima habilidad para ganar la más mínima escaramuza. Los evolucionistas (a quienes no les creo nada) dicen que el dedo meñique desaparecerá en unos miles de años. Yo creo que lo único que puede demostrar que evolucionamos, pero como civilización, es la supresión del uso de la corbata de la faz de la Tierra. Estoy seguro que en el futuro la corbata será dejada de lado cuando la gente se dé cuenta, al fin, de que no sirve para nada. Y si algo bueno nos traerá el calentamiento global será la imperiosa necesidad de dejar aquellas cosas que no hacen nada más que aumentar la temperatura de nuestro cuerpo. La corbata, confío, será una de esas cosas. Mientras, no me queda sino evitar, por todos los medios, usar corbata. Confío que en el futuro se destierre su uso en el trabajo. Después de todo, no soy más hábil si uso corbata, ni mi capacidad de análisis mejora, ni la calidad de mi trabajo aumenta, si acaso, sólo empeora porque existe, de eso estoy seguro, una relación directamente proporcional entre mi grado de comodidad y la calidad de mi trabajo. Aun cuando algunos dicen “pero luce bien”, no creo en el tipo de moda que sacrifica lo funcional por lo estético, llegando, incluso, a causar incomodidad (como si no se podría crear algo estético y funcional al mismo tiempo). Si mañana más tarde se pone de moda un paraguas con huecos, jamás lo usaría porque por encima de todo está la funcionalidad del paraguas. ¿Me explico? Si los diseñadores de moda quieren hacer obras de arte, pues que pongan la corbata en un museo (ahí, dicho sea de paso, es dónde me gustaría verla). En la moda de vestir, como en la arquitectura o en el diseño industrial (a diferencia del arte puro, como la pintura o la poesía), a mí parecer, se debe combinar lo artístico con lo funcional, si no, no sirve (aunque este parecer no sea universalmente aceptado). La corbata no sólo no es funcional sino que es incómoda. O, mejor dicho, no es lo primero precisamente por lo segundo. Así que ya está decido: este fin de año, entre las cosas que quemaré, será al menos un par de corbatas, por inservibles e incómodas.
:P
martes, 30 de noviembre de 2010
Digno eres Señor
Antes la idea de someterme a Dios me causaba cierta alergia intelectual porque la identificaba como falta de carácter y consideraba una renuncia inaceptable de mi libertad. ¿Por qué yo tenía que someterme a alguien? Total, si Dios me había creado con libre albedrío ¿por qué Dios me tendría que pedir que me someta a su voluntad? Yo, me decía a mí mismo, si trataba de llevar una vida correcta, no necesitaba “ser controlado” por nadie.
La verdad es que estaba equivocado. Partía de la premisa de que someterme a Dios era perder mi libertad, cuando, en realidad, termina siendo todo lo contrario porque junto a Él uno encuentra libertad. Solía rechazar a Dios como Señor pesando que yo no podía someterme a ninguna persona, ignorando que Esa persona me amaba, lo sabía todo y conocía más de mí que yo mismo. E ignoraba que Dios sólo tenía pensamientos buenos para mí.
Si tuviste una infancia feliz, entenderás que la tuviste porque te sentías protegido y amado por tus padres, pese a que entonces no tenías nada de lo que erradamente llamamos “libertad” (hacer lo que queremos sin rendirle cuentas a nadie). La realidad es que una infancia feliz trae un sentimiento de libertad. ¿O no? Si no tuviste una infancia feliz, con Dios como Padre puedes vivirla. Dios es un padre bueno y sometiéndote a Él encontrarás protección, gozo, paz y libertad. Hay que empezar reconociendo que Dios es digno de toda autoridad sobre nuestras vidas. Mientras antes uno decida reconocer su autoridad y hacer su voluntad, más rápido veremos cómo actua en nuestras vidas. El Señor es digno.
Marco Barrientos: Digno eres Señor
domingo, 10 de octubre de 2010
Daniel F, más subterráneo que nunca...
Daniel F - En la travesía de su ausencia
domingo, 3 de octubre de 2010
You never let go...
Never Let Go - Matt Redman


