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martes, 15 de octubre de 2019

"Joker": ¿La mejor versión del personaje?


“Joker” es una buena e interesante película, pero discrepo de la mayoría de que presente la mejor versión del Joker del cine. Considero, por el contrario, que el Joker de este filme no puede ser una buena versión del icónico personaje del cómic porque le falta algo, aparte de su locura, que es esencial a este personaje de ficción: el Joker del cómic posee, a pesar de su locura, una mente brillante, cosa ausente de la versión interpretada por Phoenix. Si este Joker fuera la mejor versión del Joker, el Batman de este universo sería un bobalicón. Es sorprendente, sin embargo, que muchos especialistas en cómic se hayan entregado ante el Joker de Phoenix proclamándolo como "la mejor versión del Joker" desconociendo que carece, absolutamente, de una inteligencia y mente aguda que lo convierta en el mayor archienemigo de Batman, en un personaje que pueda enfrentar al "mejor detective del mundo" y hacerle la vida a cuadritos. 

El Joker de Phillips no distingue lo fáctico de lo que su mente alterada le hace creer producto de su enfermedad mental. El Joker de Nolan, en cambio, distingue perfectamente lo fáctico, al punto que a partir de ellos puede manipular a las personas a su alrededor. Su locura se expresa en su deseo enfermizo por sembrar caos y violencia.

Un personaje como el Joker de Phoenix jamás podría ser un enemigo de Batman, ser un maestro del crimen, escaparse mil veces de Arkham, porque no muestra ningún atisbo de inteligencia privilegiada y su locura es tal que no puede recordar si quiera si algo sucedió o no. 

De otro lado, esta película no pertenece al género de superhéroes. El hecho que aparezcan algunos personajes del cómic de Batman, aun alguno como personaje principal, no la convierte en una película de superhéroes. No cumple con los elementos del género.

Para mí, “Joker” es una buena película, y nada más que eso, sobre un hombre mentalmente enfermo que cruza cierta línea de su locura para no volver atrás. Los mayores méritos de este filme descansan en una excelente actuación de Phoenix y un manejo formidable de la fotografía y dirección artística.

La idea de presentar al personaje principal de esta película como una versión del Joker del cómic parece tener razones puramente comerciales. Y la estrategia comercial ha tenido éxito: muchos amantes de los comics se han rendido a sus pies, proclamando que es una de las mejores películas de superhéroes y la mejor versión del Joker, cuando no es ni lo uno ni lo otro.

(vienen spoilers)

De otro lado, “Joker” no está exenta de defectos. Manipula de forma algo burda al espectador para generar compasión por el personaje (ejemplo, cuando al inicio es atacado por unos adolescentes; cuando es rechazado por una señora por tratar de divertir al hijo de ésta; cuando es golpeado en el metro; cuando es rechazado y golpeado por Thomas Wayne; cuando te enteras que tuvo una infancia infeliz, etc.) y le suceden eventos bastante improbables (ejemplo, que lo inviten al programa de su animador favorito; que se pueda aproximar a la casa de los Wayne sin que haya seguridad alrededor; que, en una escena muy forzada, logre arrebatar al personal de Arkham el expediente de su madre; que, estando en el set de televisión y mostrándose absolutamente desquiciado, nadie de seguridad, por un largo rato, reaccione para detenerlo; que un tipo como él sea capaz de inspirar a la gente de una ciudad; que un magnate como Wayne ande sin seguridad en una ciudad tan peligrosa como la descrita; etc.), tantos que, pese a ser cada uno de ellos completamente verosímiles, en conjunto, se vuelven en imposibles. Estos aspectos que tanto son criticados en las películas de superhéroes abundan en esta película -que, como dije, no pertenece a dicho género- y le son pasados por alto por la una buena parte de la critica que se ha rendido ante los méritos de una buena actuación y dirección artística. 

Aunque interesante y buena, “Joker” es, por todo lo que se dice de ella, una de las películas más sobrevaloradas de los últimos tiempos.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El Batman de Paul Pope




Me gustó mucho "Batman year 100" de Paul Pope. Uno de los mejores cómics del hombre murciélago que jamás haya leído. En 2007, esta obra ganó dos premios Eisner. Uno a la mejor serie limitada y la otra a mejor artista.

Pope es un dibujante extraordinario, pero no menos bueno como guionista. El estilo de Pope es único, pero, al mismo tiempo, amalgama una serie de estilos de los grandes del cómic (Pratt, Miller, Crepax, Windsor-Smith, etc.).

Sobre el cómic en sí, me gustó mucho que ante la pregunta inevitable de si este Batman es o no Bruce Wayne uno se haya quedado con múltiples respuestas. Súper recomendable.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Una road movie en cómic: Come Prima de Alfred.



Acabo de leer “Come prima” y he quedado encantado. Súper recomendable para quien gusta del buen cómic. Más que una road movie del cómic, esta excelente obra ganó el prestigioso premio a Mejor Álbum (Fauve d'Or) en el 41º Festival Internacional de la Bande Dessinée Angoulême 2014. Muy intensa, muy intimista.

martes, 8 de diciembre de 2015

Riad Sattouf, El Árabe del Futuro



Imposible no recordar Persépolis de Marjane Satrapi cuando uno lee El Árabe del Futuro, de Riad Sattouf (un ex Charlie Hebdo), pero este cómic, también autobiográfico como el de Satrapi, tiene lo suyo y, merecidamente, ha recibido todos los elogios. Un simpático niño, hijo de un sirio y una francesa, con toda la inocencia que puede poseer uno de apenas 6 años, muestra una actitud apenas reflexiva respecto a su complejo y cambiante entorno -entre países y culturas tan dispares como la siria, libanesa y bretaña- y, debido precisamente a esa mirada inocente frente a todo, deja al lector para que éste se haga todas las preguntas incómodas que no quisiera hacerse… Súper recomendable.

martes, 5 de febrero de 2013

Buscando historietas: incursiones en el Centro de Lima


Las calles del Centro de Lima están estrechamente ligadas a mi afición por las historietas. La primera vez que fui solo al Centro sin permiso de mis padres fue cuando tenía 11 años. Fui a buscar historietas en los vericuetos de aquellas calles estrechas, despintadas, de muros carcomidos y pisos orinados. De borrachines a plena luz del día, zigzagueando entre las calles, de un sinfín de negocios desordenados con avisos mal escritos y llenos de color. Un lugar donde nadie parecía conocer a nadie, pero en el que sentías que habían muchos ojos mirándote.

Tomé un micro –la línea 152, creo, si la memoria no me falla– de Salamanca, mi barrio, al Centro. Viajé con una mezcla de sentimientos de culpabilidad y de emoción de lo que encontraría allá. Era como ir a la Selva, pero no para encontrar hojas de árboles sino hojas de papel, debidamente encuadernadas, con ilustraciones a todo color o en blanco y negro que, sabía, me sumergirían en un universo de ficción el cual, siempre o casi siempre, solía sentir tan real como la vida misma.

A los meses, la práctica de incursionar en el Centro de Lima se me hizo más frecuente. Para entonces, ya había logrado conocer una serie de “huecos” revisteros donde, perdido entre todo tipo de publicaciones, encontraba un oasis de historietas de buen calibre. A veces mis incursiones no me reportaban nada bueno, pero quedaban bien compensadas por otras que, si bien algo infrecuentes, me permitían encontrarme con joyas del Noveno Arte.

Recuerdo el local de Toribio Anyarín sobre el Jr. Puno. Era ése un lugar infaltable para visitar en cada incursión. El 99% de cosas en él no tenía mayor interés para mí, pero el 1% valía toda la pena de pasar un par de horas buscando la aguja en el pajar. En este local compré por lo menos un ciento de historietas de Spider-Man y Conan y, especialmente, de Skorpio Gran Color, –y toda la familia de Ediciones Récord– la revista argentina que me abrió al mundo de una serie de personajes de ficción que valoro tanto, aún hoy en día. Fue un antes y un después en mi adolecencia “historietil”, si cabe el término. Allí empezó un recorrido y búsqueda de nuevos lugares donde comprar cómics. Este local de revistas tenía una sucursal sobre Jr. Chancay, muy cerca de la Universidad Federico Villareal, el cual encontré en una de mis incursiones. Recuerdo, también, el local de “Albión” (creo que así se llamaba) en la esquina de Av. Abancay y Av. Cuzco (entonces, recuerdo, se escribía Cusco con z). Como era un local donde se vendía al por mayor, tenía, literalmente, que rogar para que me dejaran entrar. Un niño, era evidente, no iba a comprar al por mayor. Pasaba horas mirando revistas, una por una, hasta encontrar una historieta que valiera la pena. Habían otros locales sobre Av. Cuzco, Av. La Colmena y las calles aledañas que fueron mudándose de lugar en lugar a través del tiempo y terminaron perdidos en el tiempo. 

Al lado del Parque Universitario estaba el Jr. Cotabambas donde ocurría algo bastante singular: sobre este Jirón, transversal al Parque Universitario, uno podía encontrar una serie de puestos de alquiler de historietas y revistas, debidamente cubierto del sol y con una fila de bancas donde los transeúntes podían descansar mientras leían una historieta o revista. Difícilmente compraba algo: no quería alquilarlas, ¡quería llevarlas todas conmigo!. Es indescriptible la sensación que tenía de ver frente a mí tanta historieta que no podía comprar, y no sólo por la falta de dinero, que en sí era ya una restricción suficiente, sino porque había muchos números que ya no se editaban.

Tampoco faltaban las librerías como punto de destino Entre ellas, recuerdo especialmente “El Caballo Rojo”, que estaba sobre la Avenida Colmena, cerca al Parque Universitario. En esta librería, un oasis historietil en todo Lima, compré mi primera historieta de “Paracuellos del Jaramá”, “Koolau el Leproso”, “Erase una vez en el Futuro” y tantas otras genialidades de Giménez, uno de mis ídolos del cómic. Allí conocí, también, el arte de Alfonso Font y, sobre todo, de Moebious. Había, también, un viejo local de “Librerías La Familia” sobre la Av. Tacna en la cual compré mis “10 años con Mafalda” cuando tenía 11 o 12 años edad. Fue una compra extraordinaria, una excelente inversión que me acompañó durante años y a la que cuidé con celo extremo.

Con el tiempo, mis incursiones se hicieron poco recuentes. Habiendo dejado mi niñez atrás, me encontraba, como es natural, ocupado en diversas cosas y con menos tiempo para la búsqueda y lectura de cómics (aunque mi amor por las historietas se ha preservado intacto). Hacía incursiones más selectivas. Aunque no estaba o yo no conocía si tenía un local en el Centro, la librería "El Virrey" que quedaba en el distrito de San Isidro, sobre la calle Dasso, fue uno de los lugares que mejor oferta de historietas tenía. Recuerdo una vez que, saliendo de trabajar, me fui a "El Virrey" en búsqueda de alguna historieta o libro. Con gran alegría descubrí que acababa de llegar una excelente colección de “El Corto Maltés”, personaje que para entonces había convertido en mi héroe de ficción favorito. Compré todo lo que pude comprar de El Corto. El vendedor parecía muy feliz de la venta y definitivamente algo asombrado. Para mi sorpresa, a los pocos días salió una nota en el diario “El Comercio” en la cual entrevistaban a sus dueños o administradores, quienes decían algo así como “A veces, han venido personas y han comprado de una sola vez toda una colección de El Corto Maltés”. Sabía que, muy probablemente, era yo esa persona. Me causó agrado.

Los tiempos han cambiado. Los mejores lugares para comprar historietas en Lima ya no están en los “huecos” revisteros del Centro, sino en las librerías, empezando por Contracultura, El Virrey e Ibero Librerías. Hace poco tuve que ir al Centro para una reunión de trabajo. Al terminar cerca de las 6 de la tarde, decidí recorrer aquellos viejos sitios por donde solía caminar en búsqueda de historietas, como ahora suelo hacerlo, cada par de años. Ya no contaba con todo el tiempo del mundo para quedarme a buscar entre tantas revistas algo que llamase mi atención y sabía que, tampoco, había tan buena oferta de cómics como antaño, pero disfruté mucho recorriendo aquellas calles en búsqueda de sitios, muchos de ellos desaparecidos, y hacer un repaso en mi memoria sobre detalles y momentos que, cuando niño y adolescente, solían hacerme enormemente feliz. Inexpresablemente feliz. 

jueves, 17 de enero de 2013

Condorito es peruano

Entre las revistas que leía de niño, Condorito tiene una capítulo especial en mis recuerdos de niñez. Mi padre siempre traía un ejemplar a casa y lo disfrutaba enormemente. Y una de las cosas que yo más gustaba de ir voluntariamente a que me corten el pelo era la oportunidad de leer varios ejemplares de Condorito.

Cuando niño me llevó un tiempo saber que aquel personaje que parecía tan peruano (pobre, "recursero", criollo y sinvergonzón) era chileno. Fue una de mis primeras desilusiones con los personajes de ficción. No porque tuviese algo contra los chilenos sino porque para mí Pelotillehue, con toda su encantadora precariedad, sólo  podía ser una ciudad peruana. Justamente ahí residió el éxito internacional de Condorito: el que sus personajes y ciudad puedan ser familiares para todos los países de la región. 

Leyendo la edición especial de "Condorito: década de los 70s, los mejores chistes", publicada por Ediciones Origo, me entero que en los 70s el personaje sufrió algunos cambios con respecto a sus primeros 20 años -50s y 60s- precisamente para internacionalizarlo. Por ejemplo, se le quitaron los modismos chilenos y se sacó a Condorito de la pobreza extrema para posicionarlo en una clase media que permitiese una mayor identificación con el público latinoamericano. Ademas, Condorito abandonó su clásico cigarrillo para no dar mal ejemplo a los niños que lo leían (yo ni cuenta). 

Sea como sea, Condorito y todo su entrañable grupo de amigos y familiares -Coné, Yayita, Don Chuma, Che Copete, "Huevo Duro", "Garganta de Lata", "Cabellos de Ángel", Eungenio, Pepe Cortisona, "Tomatito", Doña Tremebunda, Cuasimodo, entre otros, así como su fiel perro Washington y su loro Matías- forman ahora parte de un mundo de ficción que transcendió las barreras de Chile y se convirtió en un personaje que bien podía ser peruano, boliviano, ecuatoriano, colombiano o argentino. Que más da.     

sábado, 5 de enero de 2013

Las diversas fuentes de Poesía

Estos días venía pensando en la poesía, pero no en la que se presenta como tal, que puede llegar a ser todo lo admirable que es, sino en aquella que encuentro en las distintas formas de arte. Siempre me ha llamado la atención mucho más este tipo de poesía: la que encuentro en una novela o un cuento, en el cine, en las historietas, en las canciones... quizás por lo inesperado, lo repentino, del mensaje poético.


Me fascina, por ejemplo, la poesía que encuentro en la Literatura y en los libros. La que hallo en una novela como “Delirio”, de Laura Restrepo, en el gran amor que le profesa Aguilar a Agustina, su mujer, quien se extravió en medio de la locura y que él desesperadamente intenta traer de “regreso”. La poesía que hallo en “Los largos años” y “El marciano”, relatos del maravilloso libro “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury, quien, sin que uno sepa cómo, deja en el lector una nostalgia tan grande que no cabe ni en la tierra ni en el espacio exterior. Y la poesía que encuentro en Farenheit 451, también de Bradbury, en donde los libros ya no son grabados más con tinta sobre papel, sino con sangre que corre a través de las venas de personas que, ante la prohibición de un estado totalitario de reproducir libros (la lectura, teme ese estado totalitario, lleva a la reflexión y ésta, finalmente, al cuestionamiento del sistema), decidieron preservar las grandes obras de la literatura memorizándolas. Así, los libros respiran, caminan, hablan y huyen para salvarse. Me deleita, asimismo, la poesía que leo en la descripción pincelada y copiosa del llover de “El Anatomista” de Federico Andahazi, quien nos pinta, gota a gota, el escenario lluvioso que rodea a Mateo Colón, protagonista de esta gran novela, quien descubre la fuente de placer de la mujer. Y, desde luego, la poesía que hallo en el amor que le profesa Florentino Ariza a Fermina Daza en “El Amor en los tiempos del Cólera” de Gabriel García Márquez, un amor que tuvo que esperar cincuenta años para ser correspondido.


Y la poesía que hallo en la música, desde luego. Me fascina, por ejemplo, la poesía de “El espejismo de los sentenciados”, “Vesania”, “Naufragio de los océanos” y otras canciones de Daniel F, cantautor heterodoxo, subversivo, iconoclasta. La poesía de, cómo no, “Testamento”, “Cita con Ángeles”, “Llueve otra vez”, “Ojalá”, “Te doy una canción”, “Oleo de una mujer con sombrero”  y tantas otras canciones de Silvio, seguramente el más grande genio viviente de la música. Un poeta. Y la poesía de “Tu parte de adelante” de Andrés Calamaro, aunque suene medio atrevida para los puritanos -como les puede sonar el libro de Cantares- pero que bien uno puede dedicársela a su compañera para toda la vida. Y la poesía de “El tinte de tus ojos” de Frances Cabrel, demasiado triste, demasiado sentida, pero bella. Y cómo no, la de “La quiero a morir” -del mismo Cabrel- una canción que trasmite como pocas canciones la adoración hacia la mujer amada. Y la poesía de varias canciones o pedazos de canciones que dicen lo que quieren decir de una manera sutil o directa, sencilla o elaborada, clara o indescifrable, pero que, al fin de cuentas, es capaz de activar nuestras emociones y sentidos, intelecto e imaginación.

Y la poesía que hallo en el cine, como no podía faltar. Me conmueve, por ejemplo, la poesía de “Blade Runner”, de Ridley Scott, en aquel final bajo la lluvia, en la que un “replicante” -especie de humanoide- demuestra que ama la vida (humana) tanto o más que un propio humano, porque este último suele amar su vida, pero no necesariamente la vida. Sí, en aquel formidable final donde las lágrimas del replicante se confunden con la lluvia (a quienes nos ha pasado, hemos agradecido que la lluvia fortuitamente caiga para cubrir nuestras lágrimas, camuflándolas, escondiéndolas). La poesía que hallo en el también final bajo la lluvia de “Puentes de Madison” de Clint Eastwood (otra vez la lluvia como elemento poético), en la que Robert Kincaid, en un momento memorable de la película, anhela desde su auto -cuyas luces intermitentes en medio de la noche lluviosa marcan cada segundo cargado de grandes sentimientos- que Francesca Johnson deje todo y se quede con él. Y la poesía de “Las Alas de la Paloma”, del cineasta Iain Softley, en la que el amor y la muerte llegan de la manera más inesperada. Y, por sólo enumerar algunas más de una interminable lista, la que hallo en “Solas” de Antonio Zambrano, excelente película española, sentida, cuestionadora; la de “Sol ardiente” de Nikita Mijalkov; la de “La Misión” de Roland Joffé, donde el perdón, la redención y la lucha por la justicia cuestan la propia vida; la de “Danza con Lobos” de Kevin Costner, donde un hombre se da cuenta que no existe cultura, raza o civilización que esté por encima de la justicia; la de “Los Intocables” de Brian De Palma; la de “Cinema Paradiso” de Guiseppe Tornatore, todo un homenaje al cine; la de “La Rosa Púrpura del Cairo” de Woody Allen, mágica y soñadora; la de “Lost in Translation” (Perdidos en Tokio) de Sofía Coppola; la de “Relaciones Peligrosas” de Stephen Frears; la de “La vida de los Otros” de F. H. Von Donnersmarck; la de “Un lugar en el mundo” de Adolfo Aristarain; y tantas otras películas de cine que ahora no menciono, pero que me conmovieron profundamente. El buen cine es una fuente de poesía admirable y, a veces, avasalladora.

Y la poesía que hallo en la historieta. Me fascina, por ejemplo, la poesía de “Concierto en arpa y nitroglicerina”, de “Por culpa de una gaviota” y del final de “La Balada del Mar Salado” como la de tantas otras historias del Corto Maltés, marinero peregrino, idealista y entrometido creado por Hugo Pratt, genio del cómic, a quien admiro desde mi adolescencia. La poesía de “Blue” de Spider-Man, una obra maestra de Sale & Loeb, que me conmueve enormemente y que, lo digo sin vergüenza, humedece mis ojos sin comprender cómo puedo haber leído en una historieta de súper héroes una de las mejores historias de amor del cómic. Me sensibiliza la poesía de “Tito”, una de las historias de “Paracuellos del Jaramá” de Carlos Giménez, uno de mis héroes del cómic, un autor con un enorme sentido del humor y drama y a quien tuve la ocasión de conocer en persona. La poesía de varias de historias de “El Condenado” de Saccomano y Madrafina, las cuales, desde mi adolescencia, me dejaron claro que la buena historieta no tiene nada que envidiar a la buena literatura. La poesía de “Piel de Manzana” y tantos otros episodios de “Precinto 56”, saga policial de Ray Collins & Ángel Fernández, a través de la cual discurre el amor contrariado o ridículo –en el sentido que le daría Milan Kundera- de Zero Galván por Tippy Manix. La poesía que encuentro en “El viento de las desgracias” de la saga de Alvar Mayor, creada por Trillo & E. Breccia, que enfrenta al amor con el destino inevitable de la muerte. Y la poesía de “Arrugas” de Paco Roca, una sensible y triste historia sobre el mal de Alzheimer y la demencia senil, y cómo éstos pueden socavar no sólo la memoria, sino también con ella sentimientos como el amor.


Y, finalmente, la poesía que hallo en la vida misma. En el anhelo de cada día, en los sueños y esperanzas. En la nostalgia. En la sonrisa de la gente amada. En su felicidad. En la amistad. En el olvido y en el recuerdo. En el nacimiento de un niño, en la muerte de un anciano. En lo efímero frente a lo eterno. Pero, sobre todo, en la poesía que hallo en la muerte de un hombre en la cruz, que siendo Rey, todopoderoso, se hizo frágil, vulnerable al dolor, sudor, sed, hambre, rechazo y abandono. Quien por amor a su creación soportó todo ello y se hizo dependiente de una madre terrenal para ser amamantado, alimentado y protegido, pese a ser quien creó el universo. Entonces, como dice una canción de Juan Luis, “que me perdone el poeta, pero toda la poesía la encuentro sobre un madero, y me verso con sus rodillas que riman”…

miércoles, 25 de julio de 2012

Unas líneas sobre The Amazing Spider-Man de Webb


Quería decir algunas pocas líneas sobre The Amazing Spider-Man de Marc Webb en la que Andrew Garfield hace del héroe arácnido. Es inevitable compararla con las películas Spider-Man de San Raimi en las que actuó Tobey Maguire. Me gusta más esta versión de Webb básicamente porque el Peter Parker interpretado por Garfield está mejor logrado que el de Maguire. Pese al éxito de taquilla, creo que la mayor deficiencia de las tres películas de Raimi fue la mala construcción de Peter Parker como personaje. Ése no era el Parker que uno conocía en las historietas, específicamente en los primeros números de la saga que fueron escritos nada menos que por Stan Lee, sino un garabato de él. Parecía que le habían encargado a MAD, revista americana de humor satírico, hacer una burla sobre el personaje.

Es cierto que el Parker de Stan Lee en las historitas era tímido y socialmente algo torpe o inexperto, especialmente cuando relacionarse con chicas se trataba, pero era inteligente, como no podía ser de otra forma tratándose de un geniecillo científico, tenía mucho carácter y era valeroso y altruista en toda circunstancia. Era un personaje muy rico en carácter y personalidad que marcó una gran diferencia con otros personajes de súper héroes coetáneos. El Peter Parker sin traje era muchas veces tanto o más importante que el Peter Parker con el traje de Spider-Man columpiándose entre los rascacielos de Manhattan.

Raimi entendió mal la torpeza de Peter Parker y la llevó al absurdo de presentarlo físicamente torpe, lo cual, como sabemos, es ilógico porque si hay algo que Spider-Man tiene es una habilidad física extrema. La escena de la segunda película de Raimi en la que muestra a un Peter Parker repartidor de pizzas tratando de cerrar la puerta de un depósito y se le caen todas las cosas de adentro (escobas, etc.), es absolutamente patética. Parece una escena más apropiada del Chapulín Colorado. Para colmo de males, el Parker interpretado por Maguire era aburrido, sin gracia y andaba con una cara como quien era el último de enterarse de todo. O sea, sin rasgos de inteligencia. Y cuando sonreía a uno le daban ganas de llorar. Para colmo de males, no había química entre Maguire y Kristen Dunst, quien interpretaba a Mary Jane. No chemistry at all, ni aunque se cuelgue de cabeza de su telaraña y la bese bajo la lluvia (escena que, hay que admitir, quedó para posteridad).

El “nuevo” Parker interpretado por Garfield corrige todos esos defectos y nos muestra a un personaje más acorde con el Parker de las historietas: tímido, pero inteligente; valiente y ameno. Hay, al menos, cierta química entre él y Emma Stone, quien interpreta a Gwen Stacy (por cierto, así como en la última versión cinematográfica, en las historietas es Gwen el primer amor de Parker y no Mary Jane de quien el telarañudo se enamora tras morir Gwen a manos del duende verde).

Visualmente, también, la película de Webb me deja más satisfecho que la del Raimi. Las escenas nos presentan a un Spider-Man más plástico, veloz y ágil. La plasticidad del personaje en esta cinta es un verdadero logro. Obviamente hay todo un aprendizaje a través de los años en el manejo de los efectos especiales que permiten darle mayor plasticidad al personaje y, eso es notorio, pero no deja de ser significativo el progreso en ese respecto de Spider-Man 3 (la peor de la saga de Raimi) a esta película de Webb.

Lo que ninguna de las versiones, ni las de Raimi ni la de Webb, logra es presentarnos a un Spider-Man lo suficientemente irónico y sarcástico como lo era el personaje de historietas cuando peleaba con los malhechores. La ironía de Spidey con sus rivales e incluso consigo mismo era parte del espectáculo y encanto de la saga (Algo que las películas de Iron-Man han aprovechado para construir al Tony Star interpretado por Downey Jr., aunque esa característica estaba ausente de las versiones del Iron-Man de los cómics).

En cuanto al argumento, la historia de la conversión de Parker en Spider-Man está bien hecha. Respeta, en líneas generales, la versión de la historieta y evita inteligentemente repetir escenas harto conocidas que aún resultan frescas debido a la primera película de Raimi. Webb aprovecha, además, la historia que se agregó en los 90s al cómic, de que los padres de Peter eran espías, lo cual no formaba parte de la historia original presentada en los 60s. Todo eso bien en cuanto a la línea argumental del personaje, sin embargo, acá viene lo malo, en cuanto a la historia particular del filme, es decir, aquella con el lagarto, ésta resulta demasiado trillada. Otra vez el tema del malo queriendo convertir a todos en malos. Resulta demasiado pueril y muestra una carencia de recursos. Ya vimos eso en tantas películas (ejemplo, en X-Men) que me pregunto por qué le cuesta tanto a Hollywood hacer una historia más original.

Para concluir, aunque no es una gran película, The Amazing Spider-Man se deja ver y disfrutar por sus seguidores y no seguidores. Creo que no decepciona. A mí, al menos, me alegra que el Peter Parker haya sido mejor construido que en las anteriores versiones y se hayan superado evidentes deficiencias conceptuales del personaje. Creo que la buena factura de cualquier película sobre Spider-Man que se haga no estará en el disfrute visual del personaje columpiándose y haciendo cosas asombrosas que lo alejan de lo humano, sino en la construcción de su alter ego, un Peter Parker sin traje, quien, inmerso en sus reflexiones y dudas existenciales, en su drama cotidiano, queda humanizado ante los ojos del espectador. Ése fue el principal éxito de la saga de historietas creada por Stan Lee y Steve Ditko hace casi medio siglo atrás.
PD: Artículo relacionado en Nido de Erratas:

domingo, 18 de julio de 2010

Cancer Vixen de Marisa Acocella

Un amigo se preguntaba, medio sorprendido, por qué casi no había lectores de historietas mujeres. Durante su estadía en la Feria Nacional del Libro de Lima 2009, Ariel Olivetti daba una interesante explicación de que las mujeres eran menos susceptibles a las imágenes, a lo visual, en comparación con los hombres, explicación que, sin embargo, no comparto del todo. Y no estoy de acuerdo porque, por poner un ejemplo, encuentro más mujeres que hombres que se sienten atraídas hacia la pintura o el cine. Además, porque la historieta no es sólo imágenes sino argumento, drama, historia. Habría, creo yo, que ensayar otra explicación y antes, incluso, comprobar si en realidad las mujeres lectoras de historietas son tan pocas. En mi experiencia personal sólo puedo decir que la mayor de mis sobrinas ha heredado mi fascinación por las historietas, mas no mis sobrinos, y que una de las personas más acuciosas y conocedoras de historietas que conozco es una mujer, gracias a quien he conocido una serie de historietas notables que tenía fuera de mi radar. Una de estas historietas es, como para darle mayor significado a lo que hablo, un estupendo cómic autobiográfico escrito y dibujado por una mujer, Marisa Acocella, titulado Cancer Vixen.

Cancer Vixen es una historieta autobiográfica, en la cual su neoyorquina protagonista de 43 años, -cartonista de The New Yorker, New York Times, y Glamour magazine-, la propia Marisa Acocella, repentinamente se ve enfrentada, a sólo tres semanas antes de casarse, a una cruda realidad: descubre que tiene cáncer de mama. A partir de ahí todo en la historieta es intenso. Las emociones de la protagonista son narradas con una enorme sensibilidad (іla de la propia protagonista!) y con una competencia impresionante que, me atrevería a decir, suelen ser, generalmente, mejor captadas por mujeres que por hombres.

Hay una enorme riqueza no sólo en cómo transcurren los hechos en la vida de Acocella sino también, y principalmente, en cómo trascurren sus pensamientos y emociones, los cuales son tanto o más intensos que los hechos de la vida misma. No se trata sólo de lo que vive la protagonista, sino de cómo lo vive. A la tragedia de conocer la terrible noticia le sigue el desaliento, la depresión, la renuncia a ciertos sueños y la desesperanza; y a éstos, el valor, la energía y los deseos de vivir. A todo ello se sobrepone un enorme aprecio por la vida y el amor de Silvano Marchetto, su amigo y compañero fiel en toda circunstancia, (de quien uno podría llegar a pensar que no existe, que es parte de la ficción que se ha permitido la autora para narrar su biografía y hacerla menos pesada, a no ser que el tal Silvano sí existe y tiene un restaurante italiano en el centro de Manhattan llamado Da Silvano). Como resultado de todo esto, la historieta, lejos de tener un tono gris (lo digo en sentido literal y figurado), está llena de colorido, de esperanza, de deseos de vivir. De una lucha por la vida. (Antes de que llegue la historieta a mis manos, yo había esperado encontrarme con un libro de tonos grises, menos con el que tenía al frente mío, uno lleno de colores rojos, rosados, amarillos, etc., pintando viñetas que más parecían captar imágenes de una fiesta para niños).

La cruda realidad que le significó saber que tenía cáncer le permitió a Acocella valorar la vida y a sus seres queridos, incluida su pintoresca madre. Enfrentarse a la muerte, nos dice Marisa Acocella, fue una experiencia “que me ha cambiado para siempre”. “Soy aún más afortunada de lo que piensan” dice también Acocella, para dejar en claro cómo esta tragedia le hizo sacar lo mejor de sí misma, como su sentido de solidaridad. En efecto, Acocella cuenta que, mientras escribía su memoria gráfica, supo que el 49% de las mujeres que eran diagnosticadas con cáncer de mama y no tenían seguro médico tenían un mayor riesgo de morir por este mal, dado que el costo del tratamiento era de 200 mil dólares. Conocer esa cruda realidad (que afortunadamente para ella no fue la suya, porque su esposo, sin que ella lo supiera, la había incluido en un seguro médico) la llevó a establecer la Fundación Cáncer Vixen, para ayudar a mujeres que padecen esta enfermedad y que no cuentan con un seguro. Los lectores podemos decir, también, que gracias a esa “tragedia” Acocella nos ha regalado una de las mejores historietas autobiográficas de los últimos años.

Salón del Cómic en la 15ta Feria Internacional del Libro de Lima 2010

Empieza la Feria Internacional del Libro de Lima 2010 y el día de su inauguración, el jueves 22 de julio, también se inaugura el Salón del Comic. El acto de inauguración será a las 2.30 pm y estará presente, como invitado especial, nada menos que el dibujante argentino Enrique Alcatena (ilustrador de DC y la Marvel, pasando por Skorpio en los 80s). Este año la feria se realizará en las instalaciones del Parque de los Próceres (Matamula). Como para no perdérselo.

La organización del Salón del Comic está a cargo de la Cámara Peruana del Libro, Perú21, El Blog La Nuez y la librería Contracultura. El curador de la muestra es nuestro querido historietista Javier Prado, actual ilustrador del diario El Comercio y autor de la recordada gallinita Clo-Clo.

martes, 15 de diciembre de 2009

Momentos estelares de la historieta en Lima

Ilustración de la contratapa del libro "Mundo Karry"

La historieta tuvo momentos estelares en la última edición de la Feria del Libro Ricardo Palma.

Primero, Juan Acevedo fue elegido como uno de los dos homenajeados de esta edición de la feria, en virtud a su trayectoria artística de 40 años. Segundo, se presentó “El Cuy, todas sus aventuras”, en un esfuerzo editorial de Ediciones Contracultura de Bejamín Corzo, gracias al cual celebramos, como debía ser, los 30 años de el Cuy: con todas sus aventuras. Tercero, se presentó el excelente libro de humor gráfico “Mundo Karry” de Julio Carrión "Karry", un esfuerzo editorial conjunto de Ediciones Contracultura y La Comiteca de José “Chiqui” Vilca. La calidad del libro es espectacular e incluye varios trabajos que fueron premiados internacionalmente. La presentación de Karry convocó a lo mejor del humor gráfico nacional. Prácticamente sólo faltó Heduardo. Cuarto, “El Cuy, todas sus aventuras” se convirtió en el libro más vendido de la feria (¡Espectacular!). Un premio a la apuesta por la historieta peruana por parte de Benjamín. Quinto, se recibió la visita de Ariel Olivetti, dibujante argentino exclusivo de la Marvel, quien dictó un taller sobre dibujo de historietas y cerró su jornada con una charla (ver amplia cobertura de La Nuez) que desbordó el auditorio principal.

Presentación de Ariel Olivetti

Les traigo cuatro videos de la presentación de Olivetti que he subido al youtube. La charla fue espectacular. Una gratísima impresión dejó Olivetti en el público y no sólo por su gran talento que ya todos conocíamos a través de sus ilustraciones para la Marvel (Olivetti es sencillamente, y desde hace tiempo, uno de los más brillantes ilustradores de superhéroes que existen en la actualidad), sino también por su enorme empatía, carisma y sencillez.

Acompañado e interpelado por Giancarlo Román, "Ciudadano Pop", Olivetti habló sobre sus inicios como dibujante; su entrada en la Marvel; sus personajes favoritos para dibujar y aquellos que, gustándole, detesta ilustrar; sus proyectos futuros; sobre El Eternauta (en un acto de “sincericidio”, como él mismo lo llamó, dijo que no le gustó, dejando sorprendido a gran parte del público); el futuro del cómic frente a lo audiovisual; etc. Olivetti habló de todo y respondió a las preguntas de un público de todas la edades.

Una transcripción y edición de la charla, bastante recomendable, ha sido realizada por Gabriel Zárate de “Fuga Historietas” en cinco entregas.

Ariel Olivetti en Lima


Video 2: http://www.youtube.com/watch?v=dOnXANclbbU
Video 3: http://www.youtube.com/watch?v=SdEyLH71NPA
Video 4: http://www.youtube.com/watch?v=AVilgEsqt6Y

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Cuy cumple 30 años


La historieta peruana está hoy de fiesta porque, el Cuy, uno de sus más queridos hijos, cumple años. Son 30 años del célebre personaje de Juan Acevedo. Con esa ocasión, Ediciones Contracultura publicará en breve una selección de las historias de este querido personaje, la cual será presentada en la próxima Feria del Libro Ricardo Palma a iniciarse el 27 de noviembre. El Cuy, en una idea con la que no podríamos estar más de acuerdo, será uno de los dos personajes peruanos homenajeados durante la feria. Este año, además, tiene mucho significado para su creador porque cumple 40 años como historietista e ilustrador y 60 años de vida este mes de noviembre. Desde acá un fuerte abrazo al Cuy y a su autor.

sábado, 3 de octubre de 2009

El Rincón del Coleccionista

(En la foto: Wellington Gabriel Mainero)

Durante una reciente y breve visita a la linda cuidad de Montevideo, tuve la suerte de conocer un paraíso de la historieta llamado "El Rincón del Coleccionista". Este lugar es simplemente la mejor librería de historietas en la que he estado. Y eso que he buscado e indagado por este tipo de librerías en ciudades “comiqueras” como Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Paris, Bruselas y New York. Aunque en estas ciudades he encontrado muy buenos locales especializados en historietas, ninguno como "El Rincón del Coleccionista”.

Esta librería, ubicada en Uruguay 912 del centro antiguo de Montevideo (en el cruce con Convencción), tiene una colección de las mejores historietas del ayer y del hoy. Abrumado por tan magníficas publicaciones, se me ocurrió pensar se trataba de El Paraíso, donde las almas los grandes dibujantes y su eterna pluma habían encontrado la morada perfecta.

El dueño del local, Wellington Gabriel Mainero, es además, como no podía ser de otra manera, un erudito en historietas con quien uno puede quedarse hablando por horas (en mi caso, principalmente, escuchándolo, porque es poco o nada lo que yo pueda decirle que él no sepa sobre cómic). Mainero es historiador, escritor y cuentista, y un gran conocedor también de literatura fantástica y de ciencia ficción.
Rincón del Coleccionista

Si eres aficionado al cómic, "El Rincón del Coleccionista" es una razón más, de las muchas que hay, para visitar la bella y tranquila ciudad de Montevideo.


Rincón del Coleccionista

Nota: quiero agradecer a "Chiqui" Vilca por ponerme en contacto con Matías Castro y Rodolfo Santullo, quienes, a su vez, me recomendaron visitar "El Rincón del Coleccionista"

sábado, 12 de septiembre de 2009

Feliz Día de la Historieta Peruana


Los amantes del cómic estaremos hoy en el CCPUCP (av Camino Real 1075, San Isidro) desde las 2:00 PM para celebrar el Día de la Historieta Peruana. En tres encuetros, disfrutaremos de la presencia de Pablo Marcos, historietista peruano con amplia trayectoria en la Marvel (ilustrador de Conan y otros personajes); Horario Lalia, historietista argentino invitado a esta celebración (dibujante de Nekrodamus y famoso por sus adaptaciones de cuentos de terror al cómic); y Juan Acevedo, historietista peruano ampliamente conocido internacionalmente (El Cuy, Paco Yunque, etc. y de "Para hacer historietas", uno de los libros con mayor prestigio internacional sobre el arte de hacer historietas), quien, además, celebra este año 40 años de carrera y los 30 años del Cuy.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Batman primero que todos...

La reciente encuesta sobre los más grandes superhéroes de todos los tiempos, realizada la Sci-Fi and Fantasy Group SFX de Inglaterra, en la que quedó en primer lugar Batman (DC Comics) y en segundo lugar Spider-Man (Marvel Comics) pone de manifiesto tres cosas que todos los comic-adictos ya saben.

Primero, ver que la popularidad de cada superhéroe no está en función de su fuerza sino de la trama que envuelve a su historia. Aun así me sorprende que Superman esté tercero, pero creo que las nuevas generaciones lo irán dejando más atrás por lo súper aburrido que resulta un héroe con tanto poder. [Con mucha razón, Umberto Eco dijo que Superman se hallaba en la preocupante situación narrativa de ser un héroe sin adversario, y por tanto sin posibilidad de desarrollo]. Segundo, constatar cómo una buena película de superhéroe puede catapultar al personaje en términos de popularidad. Tercero, comprobar cuán más atractivos pueden resultar los personajes de la Marvel Comic en comparación con los personajes de la DC Comics. Siete de los diez mejores héroes son de la Marvel. No es de extrañar porqué Disney compró la Marvel…

Los top ten:

1. Batman (DC)
2. Spider-Man (Marvel)
3. Superman (DC)
4. Wolverine (Marvel)
5. Iron Man (Marvel)
6. Green Lantern (DC)
7. Captain Britain (Marvel)
8. Deadpool (Marvel)
9. Daredevil (Marvel)
10. Hulk (Marvel)

lunes, 31 de agosto de 2009

McPacto comprará la mansión de los X-Men


La noticia del día en el mundo del cómic ha sido, sin duda alguna, que Disney comprará la Marvel. Parece que 4 mil millones de dólares convencieron a los amos de la Marvel. La noticia ha causado algo de alarma entre los marvel-adictos, que se cuentan por cientos de miles.

Se teme que las líneas argumentales de algunos personajes de la Marvel sufran alteraciones. Todo bien mientras no se les ocurra hacer un crossover entre Mickey y Spidey. Sería un crimen.


viernes, 21 de agosto de 2009

Celebración del Día de la Historieta Peruana


El día 12 de setiembre se celebrará el Día de la Historieta Peruana en el Centro Cultural de la Ponticia Universidad Católica del Perú (PUCP). El Programa consta de una interesantísima agenda, la cual incluye un taller sobre Historietas a cargo de Carlos Crisóstomo y otro sobre Animación a cargo de Javier Prado. Luego, habrá una serie de tres encuentros con Pablo Marcos (Perú), Horacio Lalia (Argentina) y Juan Acevedo (Perú).

Cabe recordar que este año se cumplen, además, 30 años de El Cuy, entrañable personaje creado por Acevedo, quien cumple, a su vez, 40 años de trayectoria como artista.

El Blog Día de la Historieta Peruana viene brindando toda la información concerniente a ese día.

Programa del día 12 de setiembre
2:30 a 3.30 pm. Taller de Historieta con Carlos Crisóstomo.
3.30 a 4.30 pm. Taller de Animación con Javier Prado.
5.00 a 6.00 pm. Encuentro con Pablo Marcos.
6.30 a 7.30 pm. Encuentro con Horacio Lalia.
8.00 a 9.00 pm. Encuentro con Juan Acevedo.
9.00 a 9.30 pm. Homenaje a la Historieta Peruana con Dr. Javier Flores del Águila y el Dr. Humberto Costa.

domingo, 26 de julio de 2009

Presentación de "Ciudad de los Reyes"

Ayer en la Feria del Libro FIL-LIM 2009 se presentó el libro "Ciudad de los Reyes" de Juan Avecedo, reeditado por Contracultura.

Este libro contiene una selección de 100 de un total de 400 ilustraciones gráficas hechas por Juan Acevedo entre los años 1973 y 1980 (no entre 1969 y 1981, según su propio autor aclaró). Se trata de su única época de humorista gráfico, como el propio Acevedo precisó.

El libro contiene ilustraciones en las que Juan, sin maquillaje ni anestesia, presenta con crudeza los perjuicios y fobias que, lamentablemente, nuestra sociedad no ha dejado atrás aún. Se trata, creo, de una obra de lectura imprescindible.

Juan Acevedo no pudo tener mejores acompañantes en la mesa que Patricia Del Río y Jorge Bruce, quienes realizaron interesantes comentarios sobre esta excelente obra de Acevedo y sobre el propio autor. Acá los primeros 10 minutos de la presentación.


Presentación del libro de Juan Acevedo

martes, 14 de julio de 2009

Carlos Giménez y su eterno Paracuellos.



Leo en “El Comercio” una entrevista a Carlos Giménez, dibujante de historietas español, y me quedo maravillado.

Carlos Giménez nos cuenta las razones que lo llevaron convertirse en dibujante de historietas: ”(…) buscaba dejar un testimonio, luego nacieron algunas aspiraciones literarias. Si hubiera sido un dramaturgo o un cineasta, habría hecho una obra de teatro o una película. Pero como era un sencillo dibujante de tebeos, pues hice un sencillo tebeo”. İY vaya tebeos que creó! “Paracuellos” no es sólo uno de los mejores tebeos de historias que he leído, sino, a mi parecer, una de las historias mejor contadas que he recibido a través de la historieta, el cine o la literatura.




“Paracuellos” está hecho con una sensibilidad tal que no sorprende que Giménez diga: “Para concebir una historia, lo primero que debes tener es sentimiento. İHe llorado sobre la página muchas veces! Me pasa sobre todo cuando repaso mi infancia. Termino vapuleado, destrozado”. Y sobre los personajes de esta historieta nos dice: Pero los niños de Paracuellos son personajes que se te quedan muy adentro. Los entiendo muy bien, sé cómo son. Y cada tanto tiempo los añoro un poco”.



Pensando en todo esto, me pregunto, ¿en dónde reside el talento narrativo de Giménez? Creo que además de ser un excelente dibujante, Giménez sabe, como ningún otro, contar historias tristes y dosificarlas de humor. Y contar historias humorísticas y matizarlas con escenas dramáticas (“Los Profesionales” es un excelente ejemplo de esto último). En el video de esta nota, Giménez nos recuerda que pese a todo el ambiente de tristeza de Paracuellos, "no puedes contar solamente la parte perversa de la institución (los auxilios sociales), no?, tienes que contar al niño, y el niño juega, el niño juega siempre, el niño está siempre jugando, (....) en las peores cárceles o en los peores hospitales ... el niño juega...".


Esa capacidad de matizar contextos y sentimientos explica porqué Giménez ha sobrevivido a su triste experiencia de niño y lejos de quedar aplastado por ella, la ha encarado frente al papel, la ha vuelto a vivir y ha sobrevivido para contarlo.

sábado, 30 de mayo de 2009

Roberto Fontanarrosa en mi recuerdo...




Ahora que se estrenará "Boggie el aceitoso", recuerdo la primera vez que conocí la obra de Roberto Fontanarrosa, su creador, quien falleciera el 19 de julio de 2007, víctima de una enfermedad que le causó la pérdida paulatina de su capacidad motriz, similar mal al que aqueja desde hace cuatro décadas al físico Stephen Hawking.

Es difícil olvidar la primera vez que uno lee a Fontanarrosa. Recuerdo que lo leí allá en los años ochenta, através de la revista argentina "Chaupinela" (publicación de los 70s). Se trataba de una serie de historietas de "El Negro", como conocían a Fontanarrosa en su país, basadas en clásicos de la literatura universal, y contadas con su peculiar estilo irónico y erudito. Si mal no recuerdo, la primera de las historias que cayó en mis manos fue "Ivanhoe".

Luego, conocí a "Inodoro Pereyra" y a su perro Mendieta en la revista "Skorpio Extra". Tiempo después al archi-conocido "Boggie el aceitoso". Tal vez no venga al caso decirlo, pero me encuentro en el grupo de fans que gusta más de "Inodoro Pereyra" que de "Boggie". En cualquier caso se tratan de dos personajes formidables.